30 julio 2007

¿En que se parecen el Titanic y los derivados financieros?

Encontré esto aquí (en inglés) y me hizo gracia. Si no sabéis qué es un derivado financiero, basta con decir que no es tan sencillo como a veces nos lo cuentan, y que de la misma forma que se puede ganar dinero muy deprisa se puede perder muy deprisa, por muy listo que sea uno.

1. El riesgo no se veía a primera vista.
2. Decían que era imposible, pero se hundió. Y muy deprisa.
3. Solo unos pocos (los más ricos) pudieron saltar a tiempo.
4. La estructura parecía sólida.
5. Nadie a bordo sabía realmente el riesgo que corría.
6. Todo sucedió por la noche, cuando la bolsa de Londres estaba cerrada.
7. No había nadie encargado de calcular los riesgos.
8. Después del hundimiento, aún se gastaron muchísimos millones en intentar sacarlo a flote.
9. Los que de verdad ganaron dinero con es asunto, no estaban a bordo.
10. A pesar del desastre, la gente sigue subiéndose a barcos similares.

28 julio 2007

Hipotecas inversas e hipotecas privadas

Como prometido, seguimos hablando de la vivienda en propiedad y de lo que pasa llegando a la edad de jubilación: nuestros mayores tienen una pensión, que da... para lo que da, que no es mucho. Y todos sabemos que la vejez conlleva gastos médicos a veces muy elevados. Sin embargo, en España los más mayores tienen en su mayoría, un techo, una vivienda propia (¡que no es poca cosa!).

¿Qué pasa si se están pasando apuros económicamente? Pues una solución es la hipoteca inversa, que aunque en España es un concepto reciente debido a la ausencia de normativa hasta hace poco, ya era conocida en otros países.

El funcionamiento es sencillo: la persona mayor percibe una cantidad mensual complementaria a su pensión: se trata de un préstamo que le hace el banco, a un tipo de interés que suele ser fijo, en torno al 5 ó 6%. Cuando el cliente fallezca, habrá que devolver el préstamo más los intereses. Por supuesto, el banco tiene su garantía de cobro: la vivienda, como en cualquier otra hipoteca. Así, tras el fallecimiento, en el momento de devolver el dinero prestado, los herederos deberán decidir entre vender el piso para cancelar completamente la hipoteca o empezar a devolverla, ya como una hipoteca normal, con cuotas mensuales a pagar al banco.

Sinceramente, pienso que es una gran idea. ¿por qué? Por que en esos últimos años de vida de nuestros mayores, pueden obtener un rendimiento doble a la vivienda: es su techo y a la vez es un capital, un dinero que pueden movilizar.

Atención: hay algo que no he dicho: la mayoría de estas hipotecas inversas tienen un plazo de 10 ó 15 años: si el cliente vive más allá del final de ese período, ya no cobrará más mensualidades. Por el contrario... ¡tendrá que empezar a devolver el préstamo!

Esto es así, salvo que se contrate una póliza de seguro de rentas vitalicias, que cubre el tiempo más allá de los 10-15 años de la hipoteca inversa. Pero es una póliza que se contrata al principio, pagando de una sola vez y tiene un coste elevado. Para hacerse una idea, calculen ustedes un 6% del precio de la vivienda a hipotecar. Es algo a tener en cuenta.

Hasta aquí la teoría y las explicaciones. Todo esta información se puede encontrar también en otros sitios. Pero ya sabéis que yo cuando escribo, siempre añado algo de mi propia cosecha: ¿Recuerdan ustedes mi post sobre el interés compuesto y lo rápido que crece una cantidad de dinero cuando tenemos en cuenta los intereses sobre los intereses?

Pues con la hipoteca inversa pasa lo mismo. Si cobramos hoy la primera mensualidad de la hipoteca inversa, y no empezamos a devolver el préstamo hasta dentro de, por ejemplo, quince años, tendremos que devolver esa mensualidad, mas los intereses que nos cobren cada mes, mas los intereses sobre los intereses al siguiente mes, y así sucesivamente. Créanme: la deuda crece sorprendentemente rápido, y por eso ningún banco nos dará más de 10 o 15 años de hipoteca inversa: sencillamente, por esas fechas ya debemos tanto como vale la casa.

¿Qué se puede hacer? Muy poco: el interés compuesto hace crecer las cantidades muy rápidamente. Podemos tratar de negociar con el banco las condiciones y particularmente el tipo de interés para conseguirlo lo más ajustado posible. Pero recordemos que el banco siempre va a ganar dinero con nosotros, no a regalárnoslo.

Y aquí es donde propongo algo no apto para todos los públicos: recordemos que no sólo los bancos pueden hacer hipotecas. Todo el mundo puede conceder préstamos. ¡OJO! Los que se anuncian en los periódicos son pura y simplemente unos vampiros. Ni se os ocurra acercarse: os chuparán la sangre.

Lo que estoy sugiriendo es que sean los familiares (y no tienen por qué ser todos los futuros herederos, incluso puede no serlo ninguno), en definitiva los más desahogados económicamente, quienes hagan una hipoteca privada a un tipo de interés más bajo que el banco.

Todos ganan al ahorrar los costes de intermediación (lo que se lleva el banco). Eso sí, es muy importante que todos los herederos, tanto los que hacen la hipoteca como los que no, tengan muy claro lo que significa eso. Y que se hagan escrupulosamente todos los trámites legales que conlleva la firma de una hipoteca (registro, notario, AJD). El ahorro para todos puede ser de muchos miles de euros.

27 julio 2007

Inflación, IPC y precio de la vivienda

No sé si lo sabían ustedes, pero el hecho es que la subida del precio de la vivienda no se tiene en cuenta a la hora de calcular el IPC, que a su vez determina la subida anual de nuestros sueldos.

¡Esto es un escándalo!, he oído decir ya muchas veces. Y como ustedes saben, yo también considero que la subida de precios de la vivienda es escandalosa y nos perjudica a todos. Pero por una vez, ¡¡voy a estar de acuerdo con el Gobierno!!

De hecho entre los países desarrollados (la OCDE), sólo Australia y Nueva Zelanda incorporan el precio de la vivienda en el IPC. Y la razón por la que los demás no lo hacen, es porque no es un gasto corriente: aunque sea de un importe muy grande, afecta a un muy pequeño porcentaje de la población en un momento dado, y una vez que han comprado cualquier variación de los precios no les vuelve a afectar hasta que no cambien de casa, muchos años después.

Otros (Irlanda) prefieren usar en el cálculo los pagos de caja, lo que las familias propietarias desembolsan cada año, en la hipoteca, fundamentalmente. Pero eso ya no mide la variación del precio de compra, sino sobre todo las variaciones de tipo de interés, el Euribor.

Lo de Inglaterra es realmente curioso: se calcula lo que cuesta poseer la casa como cualquier otro bien, un coche, por ejemplo. Ahí entra la cuota del préstamo, pero también las reparaciones y las posibles depreciaciones (pérdidas de valor, que se consideran como un dinero perdido, un coste).

Tiene su lógica, claro que... un coche siempre se deprecia, pero si la vivienda sube de precio no tenemos depreciaciones, sino apreciaciones. Entonces debemos considerar que no es un coste sino todo lo contrario ¡En Inglaterra, cuando la vivienda sube de precio, paradójicamente el IPC baja!

Las dos alternativas más usadas son: no incluir la vivienda en el cálculo del IPC (España, Francia, el índice armonizado de la UE) o suponer un hipotético coste de alquiler a cada familia propietaria. También tiene su lógica: el dueño de una casa, si vive en ella, deja de ganar lo que hubiera podido cobrar por alquilarla. Pero no es perfecto el método: en definitiva lo que influye son las variaciones del precio de alquiler, no de los precios de venta. Se usa en Alemania, Japón y los Estados Unidos.

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