09 septiembre 2007

La burbuja inmobiliaria en España: "Double Trouble"

"Doble problema", que diría un británico. Vean este artículo que publica El Mundo. Si no lo quieren leer entero, no pasa nada: el tema son las casas prefabricadas. Pero voy a sacar este párrafo:

El gobierno británico reconoce que para paliar la escasez de viviendas necesita construir al menos 225.000 casas cada año, pero el mercado sólo produce entre 160.000 y 170.000 unidades. Por eso, entre 2008 y 2011 quiere invertir 12.000 millones de euros en iniciar no menos de 70.000 casas baratas.

¿Qué les parece? El Reino Unido tiene también unos precios de la vivienda por las nubes, pero el problema no es el mismo que en España. Allí es realmente un problema de desequilibrio entre oferta y demanda: se hacen pocas casas para toda la demanda que hay. En España, tanto los precios como el número de viviendas construidas se han disparado en estos últimos años (800.000 viviendas visadas y casi 600.000 terminadas en 2006).

¿Qué significa esto? Pues que si en Inglaterra tienen la opción (o necesidad, diría yo) de acelerar la construcción de viviendas para moderar el precio al tiempo que estimulan ese sector de la economía, en España podemos hacer dos cosas:

a) seguir construyendo al mismo ritmo hasta saturar el mercado y que el precio caiga en picado, llevándose por delante a muchos promotores;

b) frenar el ritmo de construcción, disminuyendo así la actividad económica y aumentando el paro, especialmente entre los inmigrantes.

Ninguna de las dos soluciones es buena. La única solución buena era "no haber llegado a estos extremos". Pero ahora, a lo hecho pecho...

06 septiembre 2007

Los amos del país

Dicen que un economista es alguien te sabe explicar perfectamente por qué ha sucedido algo después de que haya sucedido, pero es completamente incapaz de prever nada antes de que pase. Muy cierto: la economía es una ciencia (?) tan difícil como la meteorología, igualmente sujeta al efecto mariposa. Cualquier mínima diferencia en las condiciones iniciales hace que la evolución posterior del sistema sea tremendamente diferente.

A veces una pequeña diferencia inicial hace que un grupo social gradualmente consiga cotas de poder insospechadas, mientras que otro parece tener siempre “algo” en contra que le frena. Los que salen ganando no son en principio ni mejores ni peores que los que salen perdiendo, y no están robando deliberadamente nada a nadie. Los demás también han tenido sus oportunidades. Si no las han aprovechado, peor para ellos. Será que son unos vagos, o pura y simplemente menos inteligentes. Y así poco a poco se abren las brechas sociales. Nadie quiere que sea así, pero sucede.

Fíjense en la sociedad española actual. Vamos a ver quienes son esos que están arriba, cada vez mejor y quienes están abajo.

En los últimos años 70 y primeros 80 la nuestra era una sociedad con una extensa clase media, surgida del desarrollismo de los años 60 y 70. Pero la crisis económica hace que los cierres y las reducciones de plantilla se sucedan, y el paro aumenta. Los sindicatos defienden con éxito los derechos adquiridos de los trabajadores: en muchas grandes empresas no hay despido libre sino prejubilaciones, generosamente pagadas con cargo a los presupuestos.

Últimos 80: hay un boom económico hasta que llega la crisis del 91, pero entre los jóvenes el paro juvenil es siempre enorme (entre universitarios, ¡del 50%!). Nadie puede despedir, pero tampoco se atreve a contratar.

El gobierno incentiva el empleo temporal, para facilitar la entrada de los jóvenes al mercado laboral, sin tener que tocar la protección social de los que ya tienen empleo. Los sindicatos, mal que bien, tragan con ese “mal menor”.

Y sin que nadie lo haya deseado, se forma un sistema a dos niveles: el de los obreros, funcionarios, administrativos, gerentes... “maduritos”, sólidamente anclados en sus empleos y con sueldos decentes, y los jóvenes en contratos temporales, empleos basura, contratos en prácticas, becas poco remuneradas y sin seguridad social.

¿Alguien conoce como está el tema en un astillero o siderúrgica? Pues está así. Para el mismo trabajo, un trabajador puede estar ganando el triple que otro, cuyo único error es haber llegado “después de”, a diferencia del que entró en plantilla “antes de”. ¿Y en la universidad? Conozco profesores e investigadores de gran valía con experiencia en el extranjero, varios idiomas, masters y doctorados a montones, que encadenan becas y contratos temporales mal pagados en las universidades públicas. Incluso a veces, cobrando en negro. Sí. En las universidades públicas. Conozco más de un caso.

Llegan los últimos 90 y el nuevo siglo. Tiempos mejores, pero el éxito de la economía española se basa en la “moderación salarial”. Efectivamente, el salario promedio es moderado: el promedio entre el sueldazo de unos y el contrato basura de otros hace un “salario moderado”.

Miren a su alrededor, a la gente que ustedes conocen en su entorno. Las dos capas de la sociedad están ahí: los “antes de” y los “después de”. Incluso entre los funcionarios, aunque menos, la diferencia existe. Ahí al menos, la estabilidad laboral la tienen todos.
Cuando la economía va bien y los tipos de interés son bajos, los precios de la vivienda se disparan porque todos los que pueden, es decir, los del “antes de”, se lanzan a comprarlos. Los del “después de”, tienen que comprarlo entre dos y pedir avales a sus padres, o irse de alquiler a un piso, comprado por un “antes de” al que básicamente le están pagando ellos la hipoteca.

¿Verdad que es así? ¿En que lado se reconocen ustedes? ¿Verdad que es absurdo pensar que en este país los padres quieran explotar a sus hijos?

Nadie lo decidió así, nadie lo planeó, nadie lo vio venir. Sucedió poco a poco. Nadie quiere que sea así. Y sin embargo, es así. Los que viven bien, los del empleo estable, los pensionistas, los prejubilados, los que tienen vivienda habitual, la de vacaciones y otra en alquiler, los de “arriba”, son una generación entera de españoles. Los “de abajo”, los que mantienen el tinglado con su moderación salarial, son sus propios hijos.

03 septiembre 2007

Te van a regalar un piso

Sí, has leído bien. Te van a regalar un piso. Es un hecho tan cierto como que no viviremos eternamente. Pero el que te lo va a regalar no va a ser Zapatero, ni Rajoy, ni ninguno de esos.

Si cumples con el perfil habitual del lector de blogs, eres bastante joven, y quizás, dado el tema de este blog, probablemente hayas dejado atrás la adolescencia. Pongamos que tienes entre 25 y 35 años y que vives en una ciudad mediana o grande. Eres parte de la generación del baby boom, la más numerosa y mejor preparada de la historia. Probablemente tengas un trabajo con un sueldo mileurista, que te parece claramente insuficiente. Tu mayor preocupación ahora mismo, es la vivienda. ¿Vives con tus padres?

Tus padres probablemente tengan un par de viviendas en propiedad (la vivienda habitual y la segunda residencia, o quizá un piso alquilado). Tú ahora mismo desearías tener un piso en propiedad, pero no te lo puedes permitir, o quizá sí, pero con una hipoteca a 40 años. Tú, a la edad que ellos tuvieron sus dos o tres hijos, estás todavía soltero, o en todo caso sin hijos. Como mucho, te planteas tener uno de aquí a un par de años.

Piensa en la edad que tienen tus padres. Piensa que la esperanza media de vida en España ronda los 80 años. Haz cuentas. Para ponerlo crudamente, para cuando tus padres fallezcan, tus (todavía hipotéticos) hijos serán demasiado jóvenes para independizarse, aún no necesitarán una casa. Y tus padres, ya no necesitarán la suya.

En ese momento tú, y todos los de tu generación, podréis heredar una vivienda... Recuerda que os hace falta una vivienda por familia, es decir una para ti y tu pareja. En otras palabras, para que toda tu generación tenga casa gratis, sólo hace falta que vuestros padres posean una casa por cada dos hijos que hayan tenido. ¿Es tu caso, verdad? Aunque no te conozco, sé que estadísticamente lo tengo todo a mi favor para tener razón. Efectivamente es tu caso, y el de muchos otros.

Seguro que ya lo habías pensado, y dijiste “Sí, pero ¿de qué me sirve? No me voy a pasar la vida esperando”.

No, claro que no. Aquí es donde entra el punto de vista económico, que es de lo que trata este blog. Si sabes que dentro de quince años te van a regalar una vivienda, tus decisiones no son las mismas que si sabes que no. Sean cuales sean tus decisiones de hoy, recuerda que son para resolverte la papeleta durante quince años. No es lo mismo vivir de alquiler toda la vida que quince años. Tus padres lo hicieron así, pregúntales.

Y sí, alquilar es “tirar el dinero”. Pero los intereses de la hipoteca son el alquiler del dinero que te presta el banco. ¿Cuánto pagas mensualmente sólo de intereses? Pues eso también es “dinero tirado”.

Ojo, no te estoy diciendo que no compres. Pero si compras piso pensando que su precio va a subir eternamente, recuerda: dentro de quince años, a los de tu generación os van a regalar los pisos. ¿Por cuánto crees que vas a poder vender el tuyo?

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